Las hemorroides son una de las patologías más comunes y, a la vez, de las que más se silencian por pudor o temor. Es habitual que muchos pacientes convivan con el dolor, el sangrado y la incomodidad durante años antes de decidirse a consultar con un especialista. Cuando el malestar afecta el día a día, surge la pregunta inevitable: ¿Realmente merece la pena dar el paso y operarse?
En este artículo abordaremos la realidad de la cirugía hemorroidal de forma honesta y transparente. La respuesta corta es que sí, merece la pena, pero no siempre es la primera opción para todo el mundo. Nuestro objetivo en LAPClinic es evaluar tu caso de forma individualizada para devolverte la calidad de vida a través de la técnica más segura, eficaz y con la recuperación más cómoda posible.
¿Qué es la cirugía de hemorroides?
La cirugía de hemorroides es un procedimiento diseñado para eliminar, reducir o reposicionar el tejido vascular del canal anal solucionando la sintomatología asociada al tejido hemorroidal congestivo .
No todas las personas que tienen hemorroides son candidatas a pasar por el quirófano. Esta intervención se recomienda de forma clara cuando los tratamientos conservadores (cambios en la dieta, pomadas, hábitos de evacuación o medicamentos orales) han fracasado, o bien cuando el grado de evolución de la patología genera un impacto negativo crónico en la salud y bienestar del paciente.
Tipos de cirugía de hemorroides: técnicas disponibles
La proctología ha evolucionado enormemente en los últimos años. Hoy en día disponemos de diferentes alternativas que nos permiten adaptar el tratamiento a cada paciente minimazando el impacto en la calidad de vida y acortando los tiempos a la reincorporación a la vida diaria:
- Hemorroidectomía: Consiste en la extirpación quirúrgica tradicional del tejido hemorroidal. Esta técnica puede asociarse al empleo de la cirugía con láser mejorando los resultados postoperatorios. Esta técnica es muy eficaz para casos severos o con prolapso hemorroidal evidente. También es utilizada en la excisión de hemorroides externas o con gran componente externo. Aunque tradicionalmente se asocian a un postoperatorio molesto debido a las heridas en una zona tan sensible, la cirugía mínimamente invasiva ha mejorado considerablemente el impacto postoperatorio en cuanto al dolor y al tiempo de reposo.
- Hemorroidopexia (Técnica THD): La técnica THD (Desarterialización Hemorroidal Transanal) es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que trata las hemorroides de grados II a IV localizando y ligando las arterias que las nutren con un sistema Doppler, y reposicionando el tejido mediante suturas, todo ello sin extirpar tejido hemorroidal.
- Esclerosis hemorroidal (Etoxiesclerol): La escleroterapia con Etoxisclerol es una técnica ambulatoria y mínimamente invasiva que se realiza para tratar hemorroides internas de grado II-III. Mediante la inyección de este agente esclerosante se logra colapsar los vasos sanguíneos y fijar la hemorroide a la pared rectal, reduciendo su tamaño y evitando su prolapso con un mínimo dolor postoperatorio y sin necesidad de reposo postoperatorio.
- Esclerosis hemorroidal con Láser (Hemorroidoplastia Láser – LHP): Esta técnica consiste en la aplicación de energía láser de forma precisa en el interior de la hemorroide, provocando su colapso y cicatrización interna sin necesidad de cortar el tejido ni dejar grandes heridas abiertas. Esto reduce el dolor postoperatorio y acelera el retorno a la vida cotidiana.
Si deseas profundizar en cómo aplicamos estas tecnologías, te invitamos a conocer más sobre nuestro enfoque en la sección de hemorroides.
¿Todas las hemorroides necesitan cirugía?
La cirugía no es necesaria en la totalidad de pacientes que se diagnostican hemorroides.. Las hemorroides se clasifican en cuatro grados, y el abordaje médico cambia por completo según el grado:
- Casos leves (Grado I): Las hemorroides son internas y no asoman hacia el exterior. Habitualmente se manejan con modificaciones dietéticas (fibra, agua) y tratamiento médico puntual. No suele ser quirúrgico.
- Casos moderados (Grado II): Salen al defecar pero vuelven a introducirse por sí solas. La indicación quirúrgica se establece en función de los síntomas. Pueden requerir tratamientos como la ligadura con banda elástica o, si son muy sintomáticas, responder óptimamente al tratamiento láser o escelroterapia en régimen ambulatorio.
- Casos avanzados (Grados III y IV): Las hemorroides sobresalen de forma permanente (IV) o requieren reducción manual por parte del paciente (III). En estos escenarios, la intervención quirúrgica es la solución definitiva más recomendada para evitar un deterioro mayor de la zona anal.
¿En qué casos merece la pena operarse de hemorroides?
La indicación quirúrgica se vuelve clara cuando los síntomas deterioran la salud o impiden una vida normal. Es recomendable plantearse seriamente la cirugía en los siguientes casos:
- Sangrado frecuente o abundante: La pérdida de sangre continuada con las deposiciones puede derivar en cuadros de anemia y debilidad generalizada.
- Prolapso constante: Cuando el tejido sale al exterior y causa una sensación de ocupación, humedad perianal persistente y dificultad para una higiene íntima adecuada.
- Dolor crónico o episodios recurrentes de trombosis: La formación de coágulos dolorosos en las hemorroides (trombosis hemorroidal) genera picos de dolor agudo muy limitantes.
Una advertencia desde la experiencia médica: Con frecuencia vemos pacientes que retrasan la decisión por miedo al quirófano. El riesgo de posponer la cirugía cuando ya está indicada es que el problema continuará progresando de forma irreversible. Operarse más adelante suele implicar hacerlo en peores condiciones anales, con tejidos más dañados, lo que restringe el uso de técnicas mínimamente invasivas y aboca al paciente a cirugías tradicionales más agresivas.
¿Qué puedes esperar después de una cirugía hemorroidal?
Es fundamental ser completamente honestos: la zona anal es altamente sensible y la recuperación requiere paciencia. En las técnicas tradicionales, las primeras tres semanas suelen ir acompañadas de dolor moderado, especialmente durante la evacuación, el cual se controla con analgésicos prescriptos, baños de asiento y una dieta estricta para ablandar las heces.
No obstante, la llegada de la cirugía láser ha transformado este escenario. Al no realizar cortes anatómicos agresivos ni requerir puntos de sutura externos, la inflamación es mínima. Los pacientes intervenidos con láser experimentan un postoperatorio significativamente más llevadero, con menores picos de dolor y una reincorporación laboral y social mucho más rápida.
Entonces, ¿merece la pena operarse de hemorroides?
Como conclusión, sí merece la pena, siempre y cuando la indicación sea la correcta. Para un paciente con síntomas avanzados o recurrentes, la cirugía supone un antes y un después: elimina el dolor, frena el sangrado y devuelve la libertad de realizar actividades cotidianas sin temor ni incomodidad.
Sin embargo, la cirugía no debe verse como una solución universal. La clave del éxito radica en el diagnóstico certero. Una valoración individualizada y honesta por parte de un equipo proctológico experto es el único camino seguro para determinar si la intervención es la mejor opción para ti y qué técnica te ofrecerá el mejor resultado con el menor impacto en tu bienestar.
Preguntas frecuentes
¿La operación de hemorroides duele mucho?
Con las técnicas clásicas de corte el postoperatorio es más molesto. En cambio, si se realiza mediante tecnología láser o cirugía mínimamente invasiva el dolor se reduce de forma drástica, permitiendo un proceso postoperatorio mucho más suave y confortable.
¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de una cirugía de hemorroides?
El periodo varía según la técnica. En una hemorroidectomía convencional, la recuperación completa e incorporación laboral suele tomar entre 3 – 4 semanas. Con el uso de la cirugía avanzada con láser y las técnicas mínimamente invasivas, este tiempo se acorta notablemente, y muchos pacientes retoman su rutina normal inmediatamente tras la cirugía o a los pocos días de la intervención.
¿Las hemorroides pueden volver a aparecer después de operarse?
Si la cirugía está bien ejecutada y se tratan adecuadamente los paquetes hemorroidales principales, la probabilidad de reaparición es extremadamente baja. No obstante, es vital que el paciente mantenga un estilo de vida saludable, previniendo el estreñimiento crónico para proteger la salud de la zona a largo plazo.
Artículo revisado por el Dr. Juan Ocaña
Cirujano general y del aparato digestivo. Especialista en proctología láser.
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