Cuando hablamos de problemas proctológicos, es muy común pensar inmediatamente en molestias agudas y bultos visibles. Sin embargo, existe una variante que muchas veces pasa inadvertida durante sus primeras etapas: las hemorroides internas. Identificarlas correctamente y saber diferenciarlas de otros problemas de la zona anal es fundamental para poder aplicar el tratamiento adecuado de forma temprana. En este artículo vamos a explicarte exactamente qué son, cuáles son las señales de alarma y cómo podemos diagnosticar si realmente las padeces.
¿Qué son las hemorroides internas?
Desde un punto de vista anatómico, todos tenemos tejido hemorroidal; son unas almohadillas vasculares naturales cuya función principal es ayudar a la continencia anal. Hablamos de enfermedad hemorroidal interna cuando estas venas, situadas en el interior del canal anal (por encima de lo que los cirujanos llamamos la línea dentada), se dilatan, se inflaman y comienzan a generar síntomas. Al estar recubiertas por la mucosa del interior del intestino, una zona que carece de receptores de dolor somático, su comportamiento y sus síntomas son muy distintos a los de las hemorroides externas.
Síntomas de las hemorroides internas
Dado que su localización impide verlas a simple vista en un primer momento, el diagnóstico suele sospecharse a través de las sensaciones y signos que relata el paciente. Los síntomas más habituales son:
- Sangrado rojo brillante: Suele ser el primer síntoma. Se observa al limpiarse con el papel higiénico, en forma de gotas en el inodoro o manchando las heces, y generalmente no produce dolor.
- Sensación de prolapso: Percepción de que un bulto asoma por el orificio anal, especialmente durante el esfuerzo de la defecación.
- Humedad y picor: Las hemorroides que descienden segregan una mucosidad que irrita la piel perianal, provocando un intenso prurito (picor) y sensación de humedad constante.
- Sensación de evacuación incompleta: La inflamación interna engaña a los nervios de la zona, dando la sensación de que aún quedan heces por expulsar.
Existen también señales menos frecuentes que requieren una valoración médica urgente, como la aparición de un dolor muy intenso y repentino. Esto puede ocurrir si la hemorroide interna prolapsa hacia el exterior, queda atrapada por el esfínter y no recibe flujo sanguíneo (lo que conocemos como estrangulación o trombosis).
Grados de las hemorroides internas
En las consultas de proctología clasificamos las hemorroides internas en cuatro grados o estadios evolutivos. Conocer en qué fase te encuentras nos permite elegir la técnica médica o quirúrgica más adecuada, apostando siempre por abordajes mínimamente invasivos.
Hemorroides internas de grado I
Son aquellas que se encuentran inflamadas y pueden llegar a sangrar, pero permanecen siempre dentro del canal anal y no prolapsan (no asoman hacia el exterior) en ningún momento.
Hemorroides internas de grado II
En este grado, el tejido hemorroidal sobresale por el ano al realizar un esfuerzo, habitualmente durante la defecación, pero regresan al interior del canal anal de forma espontánea una vez finaliza el esfuerzo.
Hemorroides internas de grado III
Las hemorroides prolapsan hacia el exterior al ir al baño o ante esfuerzos físicos, y ya no regresan solas a su posición original. Necesitan ser reintroducidas manualmente por el propio paciente con ayuda del dedo.
Hemorroides internas de grado IV
Es el estadio más avanzado. Las hemorroides permanecen prolapsadas (fuera del ano) de forma continua y no pueden reintroducirse en el canal anal ni siquiera de forma manual.
¿Cómo saber si tengo hemorroides internas?
Aunque los síntomas como el sangrado indoloro o la sensación de bulto pueden hacerte sospechar firmemente que padeces este problema, los síntomas por sí solos no confirman el diagnóstico.
Para confirmar si se trata de hemorroides internas, es estrictamente necesaria una valoración clínica en consulta. Como cirujanos proctólogos, realizamos fundamentalmente una inspección visual de la zona y una correcta exploración clínica, donde adquiere importancia el tacto rectal (que no debe ser doloroso).
No todo sangrado rectal se debe a hemorroides
Es vital advertir que, aunque el sangrado anal es el síntoma estrella de las hemorroides internas, también puede ser la primera señal de otras afecciones proctológicas o digestivas importantes. Fisuras anales, pólipos intestinales, enfermedades inflamatorias o incluso el cáncer colorrectal pueden manifestarse con un sangrado muy similar. Por este motivo, nunca debes atribuir automáticamente un sangrado a la presencia de hemorroides sin que se haya realizado previamente una valoración médica especializada.
Qué hacer si aparecen síntomas de hemorroides internas
Si experimentas sangrado al ir al baño, picor persistente o notas un tejido que desciende por el canal anal, el paso más inteligente es dejar atrás el pudor y consultar con un especialista en hemorroides.
Hoy en día, las soluciones han evolucionado enormemente. Atrás quedaron las cirugías agresivas y los temidos postoperatorios. En las clínicas de proctología avanzada, el uso de tecnología láser de última generación nos permite tratar las hemorroides internas con una precisión milimétrica. La cirugía láser contrae y sella el tejido hemorroidal desde el interior de forma mínimamente invasiva, sin necesidad de heridas abiertas, garantizando un alivio de los síntomas casi inmediato, mucho menos dolor y una reincorporación muy rápida a tu rutina diaria.
Preguntas frecuentes
¿Diferencias entre hemorroides internas y externas?
Las hemorroides internas se forman dentro del canal anal y están recubiertas por mucosa, por lo que suelen sangrar sin causar dolor. Las externas se ubican bajo la piel que rodea el ano; son extremadamente sensibles, pican y causan un dolor muy agudo si se forma un coágulo (trombosis), aunque el síntoma más frecuente es la sensación de colgajo anal.
¿Las hemorroides internas duelen?
Por regla general, las hemorroides internas no duelen porque la zona donde se originan carece de nervios sensibles al dolor. Únicamente se vuelven dolorosas si alcanzan un grado avanzado (grado III o IV), prolapsan hacia el exterior y sufren una estrangulación o trombosis.
¿Se pueden tener hemorroides internas sin síntomas?
Sí, es completamente normal. Todos poseemos tejido hemorroidal en el canal anal. Mientras estas almohadillas vasculares mantengan su tamaño normal y no se dilaten ni se inflamen debido a factores como el estreñimiento crónico, permanecerán allí cumpliendo su función de forma totalmente asintomática.
Artículo revisado por el Dr. Pedro Abadía Barnó
Cirujano general y del aparato digestivo. Especialista en proctología láser.
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