Si has notado un bulto doloroso, inflamación o salida de pus en la zona situada justo encima de los glúteos, es posible que estés ante un quiste pilonidal. Se trata de un problema frecuente, especialmente en personas jóvenes, que puede pasar desapercibido durante meses o debutar de forma repentina con una infección muy dolorosa.
¿Qué es un quiste pilonidal o quiste sacrococcígeo?
El quiste pilonidal es una enfermedad que aparece en el pliegue interglúteo, generalmente en la zona cercana al coxis. Se produce por la penetración de pelos bajo la piel, lo que desencadena una reacción inflamatoria que puede dar lugar a la formación de cavidades, trayectos o infecciones recurrentes. También es frecuente encontrarlo bajo otros nombres como quiste sacrococcígeo, quiste pilonidal sacro, enfermedad pilonidal o sinus pilonidal.
En realidad, el término «quiste pilonidal» se utiliza de forma popular para describir la enfermedad, aunque muchas veces lo que existe no es un quiste propiamente dicho, sino uno o varios trayectos bajo la piel que comunican con pequeños orificios visibles en el pliegue interglúteo.
¿Cuáles son los síntomas de un quiste pilonidal?
Los síntomas pueden variar mucho de un paciente a otro. Algunas personas solo presentan pequeños orificios en la piel sin molestias, mientras que otras desarrollan infecciones dolorosas que requieren tratamiento urgente. Los síntomas más habituales son:
- Dolor en la zona del coxis o entre los glúteos.
- Aparición de un bulto o inflamación local.
- Enrojecimiento de la piel.
- Salida de pus o secreción por pequeños orificios.
- Mal olor procedente de la zona afectada.
- Sangrado ocasional.
- Molestias al sentarse o al realizar determinados movimientos.
- Episodios repetidos de inflamación que mejoran y vuelven a aparecer.
- Fiebre en casos de infección más avanzada.
Un dato característico es que muchos pacientes refieren episodios recurrentes: la zona se inflama, drena espontáneamente y parece mejorar, pero vuelve a dar problemas semanas o meses después.
Diferencia entre quiste pilonidal, absceso pilonidal y sinus pilonidal
Aunque suelen utilizarse indistintamente, estos términos describen situaciones diferentes dentro de la misma enfermedad.
- Quiste pilonidal: término general con el que habitualmente se conoce la enfermedad pilonidal.
- Absceso pilonidal: aparece cuando la zona se infecta y se acumula pus, provocando dolor intenso, inflamación y enrojecimiento.
- Sinus pilonidal: es la forma crónica de la enfermedad, caracterizada por la presencia de trayectos y pequeños orificios en la piel que pueden drenar de forma intermitente.
Si quieres conocer con más detalle las opciones disponibles, puedes consultar nuestro apartado sobre tratamiento del sinus pilonidal.
| Característica | Quiste pilonidal | Absceso pilonidal | Sinus pilonidal |
| Dolor | Variable | Muy intenso | Leve o intermitente |
| Infección activa | No siempre | Sí | No necesariamente |
| Presencia de pus | Poco frecuente | Habitual | Puede existir drenaje ocasional |
| Evolución | Variable | Aguda | Crónica |
| Necesidad de tratamiento | Frecuente | Habitualmente urgente | Habitualmente definitivo |
¿Cómo se trata el quiste pilonidal?
El tratamiento depende principalmente de la fase en la que se encuentre la enfermedad. Cuando existe un absceso agudo con acumulación de pus, el primer objetivo suele ser controlar la infección y aliviar el dolor. En estos casos puede ser necesario realizar un drenaje para evacuar el contenido infectado. Sin embargo, resolver la infección no siempre significa curar la enfermedad. Muchos pacientes continúan presentando trayectos o cavidades que favorecen nuevas infecciones en el futuro. Cuando la enfermedad es recurrente o existe un sinus pilonidal establecido, suele ser necesario plantear un tratamiento definitivo para eliminar los trayectos responsables del problema y reducir el riesgo de recaída.
Actualmente, las técnicas mínimamente invasivas han supuesto un importante avance en el tratamiento de la enfermedad pilonidal. Entre ellas destaca la técnica SILAC (Sinus Laser Assisted Closure), que utiliza energía láser para cerrar los trayectos pilonidales desde el interior mediante pequeñas incisiones, evitando en muchos casos las amplias heridas de la cirugía tradicional. Esto se traduce en menos dolor postoperatorio, una recuperación más rápida y una reincorporación precoz a la actividad habitual. La elección de la técnica más adecuada dependerá de la extensión de la enfermedad, los tratamientos previos y las características de cada paciente.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Uno de los errores más frecuentes es esperar a que el problema desaparezca por completo tras un episodio de drenaje espontáneo. Aunque los síntomas mejoren, la enfermedad suele persistir bajo la piel y puede volver a manifestarse con el tiempo.
Es recomendable solicitar una valoración especializada si aparece cualquiera de estas situaciones:
- Dolor persistente en la zona del coxis.
- Inflamación o bulto entre los glúteos.
- Salida de pus o secreción repetida.
- Episodios recurrentes de infección.
- Aparición de pequeños orificios en el pliegue interglúteo.
- Fiebre o empeoramiento rápido de los síntomas.
Un diagnóstico precoz permite valorar las diferentes alternativas de tratamiento antes de que la enfermedad se vuelva más extensa o compleja.
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si un quiste sacrococcígeo está infectado?
Los signos más habituales son dolor intenso, aumento de volumen, enrojecimiento de la piel y salida de pus. En algunos casos también puede aparecer fiebre o malestar general.
¿Quién tiene más riesgo de desarrollar un quiste pilonidal?
Es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes, especialmente en hombres, personas con abundante vello corporal, sobrepeso o trabajos que obligan a permanecer sentados durante muchas horas.
¿Puede desaparecer solo un quiste pilonidal?
En ocasiones los síntomas pueden mejorar temporalmente, especialmente si una infección drena de forma espontánea. Sin embargo, la enfermedad suele persistir y puede reaparecer meses o años después.
Artículo revisado por el Dr. Juan Ocaña
Cirujano general y del aparato digestivo. Especialista en proctología láser.
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